Silvia Plager, entre la historia y el perfume de la cocina

28/May/2014

Clarín

Silvia Plager, entre la historia y el perfume de la cocina

Sus grandes pasiones son
la novela histórica, el rol de la mujer a través de los tiempos y la comida,
fiel espejo de los pueblos, un tema que retoma ahora en «Mi cocina
judía».

Aromas y saberes
ancestrales se deslizan en el libro «Mi cocina judía», de inminente
aparición.
En la carrera de Silvia
Plager, los libros se eslabonan en una sucesión de éxitos. Su primera novela se
llamó «Amigas»: a partir de allí consolidó una interminable amistad
con la literatura.
Sus primeras
publicaciones como periodista aparecieron en los suplementos literarios de
Clarín y La Nación, pero le entusiasmaba especialmente la ficción.
Los títulos se fueron
sucediendo sin prisa y sin pausa y la novelista, como Virginia Wolf, se declaró
oficialmente enferma del mal que supura en la pluma. No hizo nada por
combatirlo. Se dejó arrastrar por ese confeso amor y publicó títulos como
«El cuarto violeta», «Como papas para varenikes» o «La
Rabina», que marcan hitos fundamentales en su carrera.
Simultáneamente se
declara interesada por la comida, otro incuestionable espejo de los pueblos,
una afición que vuelve a poner en palabras en su libro de inminente aparición
«Mi cocina judía».
En «La Rabina»,
finalista del Premio Planeta en el año 2005, Silvia juega con dos situaciones:
la historia de una mujer que decide ordenarse como rabina en una época en que
muchas de sus congéneres no se atrevían a hacerlo; y las peculiaridades de la cocina de Centro
Europa, en un deslizarse de aromas y saberes.
Convirtió la
investigación casi en un trabajo de campo y hasta se preocupó de averiguar qué
comidas alimentaban a los habitantes de las Malvinas en 1800, cuando el
comerciante argentino de origen alemán Luis María Vernet fue nombrado
comandante militar de las islas.